del brazo con la verdad     Revista Gente

Tú estas aquí (You are here): Portada > Indice > Artículos de Fondo > Poncho Negro
Artículos de Fondo 
       
Edición 1312
Anuncios
 

 
 
 
 
 
 
 

 

publicidad@genteperu.com

 
 











escribe a publicidad@genteperu.com




























        Poncho negro:
 
El Asesor


Próximo a cumplir los 94 años de edad, y pese a su larga existencia, Ernesto Sánchez Silva, Poncho Negro, se mantiene increíblemente lácido y combativo. No obstante que su verbo acusa algunos maltratos propios de la edad, se da el lujo de hablar de política, tras afirmar que es el líder indiscutible de más de dos millones de habitantes que siguen a pie juntillas sus consejos y asesoramientos en materia de invasiones, su especialidad.Tema que está latente como es el caso de Villa El Salvador, donde murieron cinco personas, asunto que debe ser investigado exhaustivamente. La policia actuó con mucha cautela de lo contrario la zona se hubiera convertido en un polvorín.
Este es un tema, que domina muy bien el locuaz Poncho Negro, que con su estudiado don de predicador, se confiesa a GENTE, que llegó hasta su refugio de adobe y esteras, luego de sortear una serie de obstáulos de piedras, fango y "pirañas" de todos los vuelos, encontrando un escenario circular, en donde el mundo se ha detenido alrededor de este singular personaje. . En vivo y en directo con ustedes, Poncho Negro, la última leyenda viviente de este nuevo milenio.
¿Cuándo realizó su primera invasión en Lima?
(Frunce las cejas) Me acuerdo que todo empezó durante el conflicto con el Ecuador, en el 41. Yo estuve con mis dos hermanos y regresó con el tabique roto. Desde ahí se me quedó el lema "tierra sí, sangre no". En 1947 ocupó las tierras de la familia Los Pinos, porque esa tierra llamada San Cosme no pertenece más que al Estado y el Estado soy yo y como tal, el pueblo es el dueño.
Pero, usted le estaba quitando tierras a sus propietarios...
(Con voz de víctima) Yo no le quitaba nada a la familia Los Pinos. Ellos no eran dueños de los cerros, además, aquellas tierras que no son regadíos, no pertenecen a nadie. Si esas tierras tienen regadíos, les haría daño a los que desean levantar su chacra. No puedo hacer daño a los que labran la tierra.
¿La primera invasión en Lima fue pacífica o violenta?
(Categórico) No, violenta no, porque a través de pesquisas que hice, llegué a conocer, según la testamentería nacional (notaría pública) de lugares sin dueño, que yo marcaba y ya sabía cuáles eran los que debía tomar. Por ejemplo, con la señora Rosa de Lastres de Riva Agúero, no habíamos conversado antes de tomar esas tierras cuando La Parada todavía no era La Parada, estoy hablando de 1940-1941.
¿Cuántas personas lo acompañaron en su primera invasión?
Trabajábamos con comisiones para tener un techo. Todos colaborábamos.
¿En total cuántas invasiones realizó usted?
Bueno (y se frota la barbilla) entre 1953-1958 están la que hoy se llama Ciudad de Dios, Comas. Independencia, Pampa Cueva, Ermitaño, Collique, hasta San Martín de Porres.
¿Cuándo fue la última invasión que realizó?
Fue en Ica, en Río Seco y Chimbote, que ahora ya no son invasiones, ni barriadas, ya son de la paisanada que ahora la llama Urbanización Chimbotana.Yo me alojaba en el Hotel Chimú gracias a su dueño, un eminente caballero que me pon’a en contacto con generales, autoridades, gente bien.
Dada su experiencia en invasiones, puede decirnos ¿cómo las planificaba?
(Solemne con mano en el sombrero) La planificación venía primero de encontrar las tierras eriazas, sabiendo que todo lugar que nos vio nacer estaba permitido tomarlo, menos los que se usaban para la labranza. Después, por un esfuerzo voluntario y nuestras coordinaciones y comunicaciones, nos fijábamos en el líquido elemento, el agua, aunque sea en un desierto.
¿Recuerda Ud. algún ejemplo de invasión en el desierto?
(Buscando sus pensamientos) Recuerdo entre 1952-53, la Pampa de Miraflores era un desierto de los jóvenes militares. Hablamos con el general José de la Puente y el comandante Víctor de la Rosa, quienes dijeron: "¿cómo va a vivir esa gente?", y yo le respond’: muy fácil, todo está en las manos, es decir, acudir con la misma población y recolectar cinco céntimos, dos céntimos o diez céntimos, para cavar un pozo a dos metros y medio, para ver si se podía sacar agua de la profundidad de la tierra.
¿Y le aceptaban?
Me decían, usted está loco y yo le decía no, y me replicaban, ¿y si no saco agua? Entonces yo le respondía, no se vaya a admirar usted general, yo estoy viendo que puedo sacar hasta petróleo ¡ja! y sería yo muy propietario del territorio y qué harían ustedes por no dejarme sacar el agua. Ellos se quedaban admirados y me decían: "bueno, las tierras para el Ejército se pueden ir a otro sitio".
¿Todas las tierras que invadió eran eriazas y sin propietario?
(Contundente) Eran eriazas, donde no había sembrío ni regadío. Esas tierras nunca fueron privadas, son libres y soberanas para la familia. Además, todo esto sale de una mala ordenanza de la administración del gobierno, porque si el gobierno tuviera capacidad, no esperaría que suceda lo que viene sucediendo, malogrando la imagen de las embajadas, malogrando la imagen de la patria.
Usted no terminó sus estudios escolares...
(Guiñando el ojo) Llegué a primero de primaria. No estuve en la media, pero yo la media la uso después de un buen baño en los pies.
¿Recuerda a sus padres?
Claro. Mi padre se llama Manuel Sánchez Vero, tiene 139 años, y mi madre, Sabina Silva Viscodina de Sánchez, de 129 años. Ellos felizmente están vivos y ahora se encuentran en Ancash.
¿Usted a qué se dedicaba antes de realizar su primera invasión?
(Orgulloso) Era maestro cocinero. Me gustaba la cocina y la pesca. Hasta ahora como pescado y soy buen nadador de mar. No sé qué pasa en el Perú que no hay deporte de natación, hay abandono de las empresas privadas y del gobierno, que no hacen nada.
Con todo lo que ha pasado usted, ¿qué es la vida?
(Antes de la respuesta, se acomoda para la foto) La vida, ¿mi vida?, ha sido una lucha de estudio en busca de posibilidades, como tesoros, aventuras. He viajado en barco argentino por varios lugares y me devolvieron del Canal de Panamá porque no llevaba ninguna visa, ningún papel, me iba como pavo.
¿Usted vive actualmente solo?
Vivo solo, pero tengo la compañía de mis amigos del cerro, que son mi familia.
¿Cómo vive Poncho Negro?
¿Ahh...? ¿cómo dice...? ya,... sí, sí hay confianza...
¿Qué pasa?
Ahh nada, solo que soy telepático y me han comunicado que ustedes son confiables. Bueno, ¿quieren saber cómo vive Poncho Negro? Es muy fácil. Me cachueleo cocinando y lavando ropa, y saco unos 80 soles al mes. Eso me alcanza para vivir, además recibo ayuda de mis vecinos quienes también me dan comida. Soy vegetariano. A veces me llaman para cantar en velorios.
¿Quién le puso a usted el apelativo de Poncho Negro?
Yo siempre he usado poncho, pero de otros colores, pero en 1947 mis niños me pusieron ese nombre (se refiere a sus amigos jóvenes). Bueno, ya estarán más viejos que yo ¿no?
¿Usted conoció al presidente Alberto Fujimori?
(Con tristeza) él me debe mucho, yo le ayudé bastante, pero nos desengañamos. Porque no fue como pensamos. Poncho no quiere riqueza , lo que Poncho quiere es que se nivele la posición, la desocupación nacional, esa desocupación de seis millones y medio de habitantes jóvenes que no son prefabricados, son sacrificados.
¿Recuerda alguna anécdota con Fujimori?
Recuerdo que antes que sea presidente le pregunté: ¿en quién crees Alberto? y me dijo que "después de mi familia creo en Dios". Mas yo os digo, tu fe te ha salvado, igual le dije a Alan García cuando vino acá.
¿Intervendrá en política?
(Irónico) Más bien le digo que a fin de mes vamos a dar un golpe, el primer golpe que le vamos a dar al presidente de la República.
¿De qué clase de golpe habla usted?
(Misterioso) El golpe es la sorpresa que le vamos a dar.
¿Qué sorpresa?
(Se desata) De la liberación, de liberar a la nación. Nosotros queremos devolver el rostro del ayer, en el presente proyectado hacia el futuro.
¿Especifique más, por favor?
(Sigue soltando) El golpe del que estoy hablando es justamente en las elecciones del 9 de abril. Tengo dos millones 45 mil votantes, que le darán su voto al ganador. Estamos esperando por una buena alternativa, que será el nuevo presidente del Perú, designado por nosotros.
¿Usted estuvo preso alguna vez?
Sí, cinco años y ocho meses en El Frontón, acusado de instigador de invasiones, de promotor de la violencia, cuando yo sólo reclamaba con los míos, lo que era justo para vivir, un pedazo de terreno para vivir.
Señor Poncho Negro, sólo respándame con una palabra. Dígame: bueno, malo o regular:
Fujimori.
Totalmente malo.
Andrade.
Horrible.
Castañeda Lossio.
Estamos en duda.
Federico Salas.
No lo conozco.
¿Algunas anécdotas de sus viajes al extranjero?
(Feliz) Quiero recordar lo de Cuba, la tierra de mi hermano Fidel Castro, yo estuve una vez con él.
¿Qué nos puede decir de Fidel Castro?
Sus grandes consejos son muy lindos, lo alabo bastante, para mí es una gran memoria e historia de la América Latina, porque si él se fuera tal vez habría rebelión. En Cuba sé que nunca ha habido una rebelión, la rebelión es de los malos entendidos.
Volviendo a las invasiones ¿qué le parece lo sucedido en Villa El Salvador?
Los terrenos donde están no tienen dueño.
Está comprobado que tienen dueño. ¿Usted lo hubiera hecho?
Te aseguro que se los compro, los pago y no pasa nada.
Hubiera invadido, ¿sí o no?
Hubiera, pero primero iría a la testamentería con mi abogado de pesquisas para saber a quién le pertenece esa mansión de terrenos abandonados, ¿no? Ellos dicen que tienen propiedad pero ¿por qué no levantaron su cueva ahí, que hacen acá?, si tienen negocio, una empresa, ¿por qué no levantaron una fábrica? (en esos terrenos).
En suma, sí lo hubiera hecho.
Por estar abandonados sí, de lo contrario que me presenten los títulos de propiedad. Los jóvenes de hoy ya no quieren vivir con sus padres, entonces hay que darles 160 metros cuadrados a cada uno.
Imagnese que está dentro de Villa El Salvador, ¿usted abandonaría el terreno o pelearía por quedarse?
(Respira hondo, y habla el asesor) Si está cerca al mar, hay vida. Y vida es felicidad. Además, está la Panamericana Sur y los pueblos vecinos están cerca. Insisto en que cada terreno debe tener 160 metros cuadrados, es lo mínimo que se puede conseguir para vivir bien.
¿En el caso de que los propietarios no quieren vender?
Que vaya el ministro, las autoridades del gobierno a fijarse ellos mismos, cuáles son los problemas que se están viviendo. No deben ser egoístas y pensar sólo en ellos mismos. Nosotros cuando invadimos un terreno es porque estamos seguros de que son eriazos, que no son de regadío. Nosotros no estamos aquí para hacer daño. Pero los ministros deben ir a esos terrenos y darse cuenta de lo que se está haciendo en esas tierras eriazas, en donde le hemos dado vida cavando pozos subterráneos muy profundos. Nosotros le damos la vida. Por eso lo de Villa El Salvador es algo que debía suceder, porque no tienen dueño.
Son terrenos eriazos pero privados.
Respondiendo a su pregunta puedo decir que sí, legalmente ese terreno es inservible. Entonces ¿por qué el alcalde no puso un letrero gigante que diga terrenos privados para ciertos asuntos? Nadie se atrevería a acercarse, porque el Estado inspira respeto.
¿Usted negociaría con el alcalde?
Yo le daría una gran idea, que sirvan a sus vecinos, al pueblo, eso sería una gran riqueza para todos, pero dejando a un lado la vanidad,el egoísmo y el cargo que es prestado.
¿Qué les pediría a los candidatos en el problema habitacional?
El mensaje de Poncho es que no se olviden de los pueblos jóvenes. Allí está todo el problema, de allí parte. Por eso lo importante es que todos estemos juntos para solucionar estos problemas. Por mi parte tengo el apoyo total de dos millones 45 mil peruanos que están conmigo.
¿Qué espera Poncho Negro en su futuro?
(Abre los brazos como retando al destino) Poncho Negro quiere vivir hasta los 150 años, pero no sólo quiere, sino que tiene que vivir hasta esa edad. Mi pueblo me lo ha pedido.


    Revista GENTE. Derechos Reservados www.genteperu.com                       Página mantenida por MAdSWAN Web